Herbolario, insumos para cosmética artesanal

Monoi Tahiti aceite de 100 ml

$9.900
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Aceite de monoï

Inci Name: Cocos Nucifera Oil ,Gardenia Tahitensis Flower , Tocopherol

DOSIFICACIÓN RECOMENDADA DEL ACEITE DE MONOI
La dosificación recomendada es de 0,5% a 5,0%.

Monoi significa aceite sagrado. Ha sido utilizado desde la noche de los tiempos por los polinesios por sus virtudes hidratantes, así como en la farmacopea tradicional. Ningún otro producto puede presumir de 2000 años de exitosas pruebas individuales. Es específico de la Polinesia francesa ya que está hecho de flores de tiara (Gardenia taitensis) sumergidas en aceite de copra (aceite de coco).

PROPIEDADES COSMÉTICAS DEL ACEITE DE MONOI
Recientemente se ha visto que el aceite de monoï es rico en salicilato de metilo, un agente calmante de la piel. Es un emoliente natural concentrado que penetra en la piel, rehidrata la epidermis y protege la piel contra los daños externos, incluyendo el sol y el viento.
El aceite de monoï penetra profundamente en la piel y sólo una pequeña cantidad es necesaria para mejorar la piel. Los resultados son inmediatos: la piel está más suave y con menos arrugas, más hidratada, más joven y con un aspecto saludable.
Actividad emoliente

El aceite de monoï ha sido probado varias veces para demostrar su actividad hidratante. En 1998, un estudio comparativo fue realizado con aceite de monoï, entre otros (copra, vaselina, karité y jojoba), para observar cual era el aceite más hidratante y los efectos sobre la piel después de la aplicación tópica (Groupement Interprofessionel de Monoï de Tahití). Cuatro horas después de la aplicación, se realizó una evaluación y los resultados demostraron que todos los aceites ocluyen la superficie cutánea pero el aceite de monoï tuvo una capacidad oclusiva parecida al aceite de karité, que no fue muy alta. Sin embargo, el aceite de monoï presentó la máxima actividad hidratante 6 horas después de la aplicación, lo que significa que sus efectos en la piel son constantes y continuos. Los otros aceites tuvieron efectos más inmediatos, pero su capacidad hidratante fue más corta que el aceite de monoï; éste fue el mejor aceite hidratante.
La gente que habita en los trópicos ha utilizado el aceite de coco como hidratante para tratar la xerosis (condición en la cual la piel está seca, áspera, con escamas y con picores), asociada con un defecto en la función barrera de la piel. En los últimos años se observó que el aceite de coco poseía actividad antiséptica para la piel.
El aceite de monoï es muy recomendable a la hora de formular productos cosméticos con actividad hidratante y emoliente de la piel y el cabello.
Actividad protectora y reparadora del cabello

En 1998, se realizó un estudio completo en 10 mujeres, durante 4 semanas, para observar las propiedades del aceite de monoï sobre el cabello dañado. Después de aplicar el aceite 3 veces por semana, la superficie del cabello fue estudiada y en el 70% de los voluntarios mejoró la condición de su cabello. Los resultados demostraron que el aceite tiene un efecto lubricante (80%), una actividad cubriente (60%), y ayudó a disminuir las puntas secas (70-80%). Además, ayudó a proteger, mejorar la peinabilidad, reparar y embellecer el cabello, y realzar su aspecto natural. El 70% de los voluntarios mostró una respuesta positiva (Groupement Interprofessionel de Monoï de Tahití, 1998).
En un estudio anterior, el aceite de coco se vio que penetraba en el cabello mientras que el aceite mineral no pudo hacerlo. Estos resultados conducen hacia la hipótesis que la reducción de la adherencia capilar resulta de la penetración del aceite en la fibra capilar, creando una delgada película de aceite sobre la superficie. Keis, K et al. (2005) realizaron un estudio a cerca de la capacidad de penetración de diferentes tipos de aceites en las fibras capilares humanas. Vieron que con el aceite de coco, oliva y girasol la adhesión capilar disminuía con el tiempo, mientras que no lo hacía con el aceite mineral. También observaron que la aplicación de calor reducía aún más la adhesión capilar del aceite de coco y girasol.
La deposición del aceite en el cabello forma películas gruesas (aprox. 0.5 μm), que enmascaran la estructura de la cutícula superficial de la fibra. Como la película de aceite se adelgaza con el tiempo y con la aplicación de calor, la estructura de la cutícula reaparece. Por eso, el aceite de coco, oliva y girasol reducen la adhesión capilar gracias a su habilidad de penetrar en la fibra, dejando una película fina en la superficie de la fibra capilar.
Rele, A.S. & Mohile, R.B. (2003) realizaron un estudio para evaluar la actividad del aceite de coco en la prevención del daño capilar, en comparación con el aceite mineral y el aceite de girasol.
Estudios previos publicados mostraron que tanto los tratamientos in vivo como in vitro realizados con aceite de coco prevenían a varios tipos de cabello de los daños debidos al cepillado. Usando la misma metodología, se realizaron estudios para determinar las propiedades del aceite mineral y de girasol.
Ya que el objetivo del estudio era cubrir diferentes tipos de tratamientos en varios tipos de pelo usando los aceites mencionados, se realizaron un elevado número de experimentos siguiendo la “Técnica de Diseño de Experimentos” de Taguchi. Los resultados obtenidos mostraron claramente que la aplicación del aceite de coco tenía un fuerte impacto positivo en el cabello en comparación con el efecto que tuvieron los otros dos aceites. De los tres aceites, el aceite de coco fue el único que redujo de forma notable la pérdida de proteínas tanto en el cabello sano como en el cabello dañado cuando se usó como tratamiento previo o posterior al lavado.
Esta diferencia en los resultados sería atribuible a la composición química de estos aceites. El aceite de coco, que está compuesto por triglicéridos del ácido láurico, posee una elevada afinidad con las proteínas del cabello y, debido a su bajo peso molecular y a su estructura de cadena linear, es capaz de penetrar hasta las capas más profundas de las fibras capilares. El aceite mineral, que es un hidrocarburo, no posee afinidad con las proteínas y, por lo tanto, no es capaz de penetrar dentro del cabello. En el caso del aceite de girasol, a pesar de que está compuesto por triglicéridos del ácido linoleico, no penetra en las fibras capilares porque presenta dobles enlaces que le dan una configuración espacial voluminosa.
Por todo ello, el aceite de monoï es muy recomendable a lo hora de formular productos de cosmética capilar destinados a proteger y/o reparar el cabello sin apelmazarlo.
Actividad bronceadora

En 1998 se realizó un estudio sobre esta actividad, los autores (Groupement Interprofessionel de Monoï de Tahití) querían observar la capacidad de este aceite par acelerar el bronceado y mantenerlo durante más tiempo. Los voluntarios fueron expuestos a rayos UVA, a un ritmo de 10 exposiciones durante 5 semanas. Después de este periodo, el aceite de monoï fue aplicado dos veces al día en el área experimental durante 5 semanas más. Los resultados se obtuvieron comparando el color inicial respecto al final mediante una puntuación clínica y preguntas a los voluntarios. La intensidad de bronceado fue mayor en el grupo tratado con el aceite de monoï.
Por esto, el aceite de monoï es recomendable para crear productos con efectos bronceadores y para después del bronceado.

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